3.10.2010

3.04.2010

La tormenta.

Era un 12 de marzo cuando Elizabeth caminaba por aquel camino desolado, aquella tarde calurosa y húmeda. Salió de su pueblo en una destartalada bicicleta azul, algo oxidada por el paso del tiempo. Debía viajar hasta el próximo pueblo para llenar unos papeles y realizar unos trámites.
El tiempo no la acompañaba del todo. Mientras andaba aquel camino olvidado, Elizabeth sintió aquella tranquilidad y aquel viento fresco y con olor a tierra húmeda que antedece a la tempestad. Ella siguió su camino hacia el pueblo, como si no le importara el hecho de que en unos instantes la naturaleza desataría su furia mojada sobre aquellas tierras.
En un momento, una delicada gota cristalina rozó la mejilla de Elizabeth, advirtiéndole sobre la tormenta que se avecinaba. Ella se la secó con la manga de su fina campera y no hizo caso a la advertencia. Unos segundos después, otra gota tocó su rostro, probablemente su azulado ojo, ya que tuvo que parar con su bicicleta en la orilla del camino para refregarse la cara, pues le molestaba. En ese momento varias más comenzaron a caer, estrepitosas, sobre el polvoriento camino, sobre la seca tierra y sobre las sedientas plantas y flores que, agradecidas se tambaleaban con las húmedas brisas y esparcían sus fragancias silvestres. Mientras la lluvia caía, Elizabeth miraba nostálgica el cielo que ahora se había tonado de un gris oscuro y azulado. Como si estuviese en un sueño, soltó su vieja bicicleta, caminó hasta el centro del camino y extendió sus brazos con las palmas al cielo para sentir cómo la fresca agua caía en sus manos para luego escaparse por entre sus dedos. La tormenta estaba ahora en su mayor esplendor, esparciendo la tan necesaria y refrescante agua por la sedienta y resquebrajada tierra, mientras los animales humedecían sus gargantas y las plantas se enjuagaban el polvo. Un rayo surcó silencioso el cielo, rompiendo con la oscuridad reinante y luego hizo oír su voz, intensa y atemorizadora.
Elizabeth yacía ahora sentada en medio del fangoso camino y miraba cómo el paisaje cambio sólo en unos instantes, cómo el seco y triste camino se convertía ahora en un lugar lleno de vida, donde se enverdecían las plantas, las ranillas nadaban en los zanjones y pequeños riachuelos socababan la tierra del camino. Y así observó, triste y melancólica hasta que la tempestad cesó y la vida renacía de nuevo a los costados del camino, llena de aromas y colores nuevos.
Ella todavía está allí, esperando a que su empapada ropa se seque para poder seguir su camino.

3.02.2010

2.28.2010


...


I'm living in a SENSATIONAL WORLD,
Full of magic and secret things for
DISCOVERING.

Porque sólo te amo a vos.

Amor, creo que ni todos los "te amo" que digo alcanzan para expresar lo que siento por vos. Es algo tan lindo, tan inexplicable que no me alcanzan las palabras para explicártelo. Cuando te ví por primera vez te trataba como un amigo de esos que te hacen sentir bien y te hacen reír, pero al poco tiempo ya te miraba con otros ojos y cada día sentía más cosas por vos. Después me dí cuenta de que también sentías lo mismo que yo y me entregué a vos, te entregué mi confianza y toda la ternura que pudiera tener para que te sintieras cómodo conmigo. No puedo pensar en otra cosa que no sea en vos, en los besos que me dabas y los ratos hermosos que pasamos y que vamos a pasar. Yo sé que nunca podrías engañarme ni irte con alguna pendejita de por ahí (espero) y quiero que sepas que te dí y te doy todo mi amor y que creí en tu palabra cuando te fuiste y me dijiste que confiara en vos. Todavía estoy esperando el momento en el que nos veamos y cuando llegue preparate, porque te voy a romper la boca del beso que te voy a dar...
Vos sabés que yo nunca te voy a engañar, que te voy a esperar, hermoso, que ningún chaboncito puede ocupar tu lugar, que ningun pendejito se compara con vos, con lo dulce que sos.
Vos me hacés sentir bien, me hacés feliz y cuando te hablo por teléfono me alegrás el día, porque escucho tu voz.
Y mirá, mejor no escribo más porque me siento media pelotudita escribiendo cartitas de amor, pero quiero que sepas todo lo que me pasa con vos y que ni los 800 y pico de kilómetros que nos separan me van a hacer cambiar lo que siento por vos.
Te amo Lea, sos un pendejito hermoso y sos único. =)